Los textos

Los textos que acompañan a las imágenes son también originales de sus autores o han sido elaborados en el Taller.
Sus nombres propios solo aparecerán si así lo deciden.
Tú también puedes participar en nuestro Taller escribiendo un comentario siempre que quieras.


lunes

¿Donde tengo yo el amarillo? ¿De qué color es mi tobillo izquierdo?


Este es el sorprendente y maravilloso resultado del trabajo de M.M. jugando con los colores. Si nos permitimos cierta aleatoriedad, si nos permitimos la experimentación azarosa sobre el papel, podemos descubrir imágenes de nosotras mismas que desconocíamos por completo.
Esta mañana ha sido especialmente fructífera en ese sentido. M.M. parecía no poder salir de la trampa que son algunas ideas "yo no sé", "no tengo imaginación", "no se me ocurre nada...". Muchas veces no se nos ocurre nada. A los mejores artistas, a los más experimentados y prolíficos muchas veces no se les ocurre nada. ¿Qué hacer entonces? Bueno, se pueden hacer muchas cosas, por ejemplo tres: pasar de largo y esperar que llegue la ocurrencia (que puede no llegar nunca); sufrir mucho o jugar sin mayores pretensiones que dejarse sorprender por el azar.  
Para este juego M.M. cogió un papel en blanco en el que situamos aleatoriamente unos puntos de colores. Después se pudo delante toda la caja de rotuladores (unos cuarenta colores) y un par de pautas (a veces una puede agradecer unas cuantas buenas pautas a las que agarrarse como Teseo al hilo de Ariadna, porque la invención a veces puede sentirse como ir de aventuras al laberinto del Minotauro...mejor sentir cierta seguridad). Estas pautas fueron: con una línea de cada color, rodear todos y cada uno de los puntos.  
De esta forma M.M. pasó un buen rato subsumida en el dibujo. Absorbida por el trazado. Absorta en los recorridos. Ocupada al ciento por cien en lo que ocurría entre la punta de fieltro del rotulador y la superficie del papel, entre su trazo actual y los anteriores. Y le gustó el resultado.

Después hicimos otro juego en el que participaron muchas personas que estaban en el TAZ en ese momento. Se trató de poner colores dentro de la silueta de un cuerpo humano (teníamos la silueta de un hombre y la silueta de una mujer). Cada participante tomó la silueta con la que se identificaba. El juego podía tener varias versiones. En la primera versión pensábamos de qué color teníamos las distintas partes de nuestro cuerpo que íbamos recorriendo gracias a la silueta. En la otra versión, sacábamos rotuladores al azar e imaginábamos en qué parte de nuestro cuerpo situaríamos ese color.


Mientras poníamos el color sobre el dibujo, tratábamos de prestar atención a la parte de nuestro cuerpo sobre la que estábamos "operando".
Los resultados han sido muy interesantes. Cada persona se ha relacionado con este juego de forma distinta y personal. Nuestra imaginación, nuestra psique ha tomado rumbos propios. Algunas personas se han dejado llevar sin más, por los colores. Otras personas se han encontrado señalando partes de su cuerpo de forma específica por motivos específicos.  Hay quien ha representado un mapa de sus padecimientos y celebraciones. Otras personas han traducido los colores en sensaciones de frio o calor sobre su cuerpo...
M.M. se ha sorprendido de sí misma, de su soltura y despreocupada deshinibición al jugar. Hemos mirado juntas el resultado. Por algún motivo algo en su trabajo ha traído hasta mi memoria los dibujos de Oskar Schelemer para el Ballet Triádico y los hemos visto juntas. Y hemos inventado: "¿Te imaginas que con este diseño tuyo pudiéramos hacer un traje, un mono completamente pegado el cuerpo con el que una bailarina pudiera bailar libremente?" .¿"Te imaginas que la bailarina vestida así, evolucionara y se moviera sobre una escenografía que también hubieras dibujado tú?"
A M.M. esta idea le ha encantado. El encantamiento característico del encuentro con lo maravilloso que nos habita y que muchas veces permanece en la oscuridad toda nuestra vida. "¡Quiero ese mono ya!" Exclama M.M. Quizá aún no se ha dado cuenta de que ya lo lleva puesto. ¿O quizá si?

Fenómenos maravillosos en el TAZ.

El desembarco de las muñecas activistas


Los diseños de Celia siguen prestándose para más aventuras. 
Esta vez hemos tomado uno de los modelos que usamos para el libro de anti-colorear "Salta la Raya" y hemos hecho con él un sello de goma.

 Esto nos permite hacer cuantas reproducciones nos apetezcan. Celia hace versiones y versiones, e incluso otras personas pueden jugar a intervenir el modelo de Celia hasta casi el infinito...




Así nos estamos encontrando que las muñecas, desdobladas, desplegadas, versionadas... Se convierten en personajes independientes que escapan a la dimensión plana del papel y se ponen de pié observando el mundo a su alrededor. Juntas nos parecen un pequeño ejército. 
En principio se han filtrado entre nosotras, como una más y ya empiezan a explorar el mundo con su espíritu crítico. Se han ido a la caja de arena, y están revolviendo en nuestra Maquina de Contar Historias. Nos da la impresión de que están preparando algo. Se entrenan.


Drenar el malestar


Hay quien se deshace de sus malos rollos o del estrés que acumula yendo al gimnasio, corriendo o dándole puñetazos a un saco de boxeo.  Quizá también el yoga ayude, el senderismo,  la meditación o ir a bailar sevillanas. Drenar el malestar no es poca cosa: encontrar la manera de hacerlo muchas veces marca la diferencia entre poder seguir adelante con nuestra vida o no poder hacerlo.
El juego simbólico, la creación de formas, ver como líneas y colores se convierten en imágenes significativas frente a nuestros ojos es -para algunas personas- algo más que un drenaje.

Trabajamos sin otra ambición que acomodarnos en la sensación de bienestar necesaria y suficiente para apaciguar el mundo de las demandas exteriores, las preocupaciones y los juicios sobre nosotras mismas.


Trabajamos para extraer y para sacar a la luz del papel, las formas y los colores con los que poder dialogar hasta convertirlos en imágenes que quizá puedan hablarnos de nuestros orígenes.




Trabajamos en nuestros dibujos como un medio para encontrar un estar lo suficientemente apaciguado como para que aquello que nos presiona, nos incomoda y hasta nos duele, pueda ser drenado y más aún: convertido en símbolo de nuestro deseo.




Respetar la infancia y cultivar sus valores




Este sábado día 4 el TAZ participó en el Carnaval de Abusu 
Nos fuimos allá con todos los botes de pintura y dos ampliaciones sacadas de nuestro "Salta la Raya", un libro para NOCOLOREAR. Se trata de una colección de imágenes relacionadas con la cooperación, el ecofeminismo, la igualdad entre géneros... Un cuaderno que compusimos el año pasado a partir de imágenes realizadas por las personas que participan en el TAZ.  Para esta ocasión elegimos una imagen de un hada con bigote y pelos en las piernas que reivindica su derecho a no depilarse con bastante chulería, y un jardín en el que la dominación toma la forma de cabeza parlante que es arrancada como una mala hierba y convertida en una fuente maravillosa (gracias a la magia de una mujer valiente que se acompaña de un dragón). Decimos que es un libro para no-colorear, para salirse de la raya, para saltar la raya de los tópicos y de las ideas comunes que cristalizan entre nuestros prejuicios y se nos clavan como puñales.

Como  nos suele suceder, las niñas y niños que participaron en la actividad lo comprendieron todo estupendamente. Fuimos con algunas latas de colores, pero parte de la gracia del tema era que las niñas y los niños tenían que  conseguir los colores que necesitaban, haciendo ellas mismas las mezclas. Es sorprendente comprobar lo que intuitivamente sabemos sobre los colores, desde pequeñitas. Después quizá se nos olvida a fuerza de querer aprenderlo, como tantas otras cosas.
                                    

El rato pasaba muy divertido. Las niñas y niños participantes estaban entregados cada una a su manera. Había quien utilizaba los límites de los dibujos mientras le apetecía y le convenía y luego improvisaba por aquí y por allá; hubo quien no hizo ni caso a las líneas y transformaba aquello como le iba apeteciendo... Veíamos como una niña muy pequeña parecía fascinada por el solo y simple hecho de poner la pintura que estaba dentro del bote, fuera del bote.


Hubo quien inventó y añadió cosas que no estaban, y quien tapó otras que estaban. Cada cual a su gusto. Nuestro trabajo allí consistía en atender cuando necesitaban un color, limpiarles las manos si se pringaban hasta estar incomodas, procurar que los vasos de pintura no se volcaran y animarles a seguir y a disfrutar hicieran lo que hicieran.


 La infancia nos enseña muchas cosas que demasiados adultos olvidan. La mayoría de los niños y de las niñas disfrutan jugando, disfrutan poniendo en juego su imaginación, dándole de comer, haciéndole caso. La imaginación y la felicidad van muy unidas y es una alianza inmejorable siempre que la imaginación trabaje a favor de la felicidad. No hablo de una felicidad filosófica, ni absoluta, ni de un estado de nirvana libre de cualquier sufrimiento. Hablo de una felicidad sencilla, relativa,
 agujereada por los accidentes de la Vida, pero capaz de consolarnos de ellos.
Una felicidad con el sello de nuestro nombre propio, resiliente, madura y generosa, con ganas de derramarse por todas partes, como el agua, como la luz. Observando a estas niñas y niños nos parecían estar perfectamente preparados para ser felices, es más: parecían estar entrenándose ya para ello, haciendo magia con los colores. Hubo en especial un niño que hizo magia de verdad, de la buena. Quería hacer un color fácil, creo que quería hacer verde. Le pregunté si sabía cómo se hacía y me dijo que no (era bastante pequeño). Juntos llegamos a la conclusión de que sería muy interesante observar qué ocurriría si  a una buena cantidad de pintura amarilla le añadíamos un poco de azul. Al primer contacto entre los dos colores, sus ojos lanzaron el primer destello. ¡ Revuelve, revuelve fuerte para que se haga bien la magia ! -le dije. El niño revolvió y revolvió con fuerza, y cuando el color verde fue homogéneo dejó de revolver, sacó el pincel del bote y me enseñó el contenido. Sus ojos decían: ¡He hecho magia!.  Estaba maravillado. ¡Has hecho magia! - y él asentía mirando su verde mientras se iba a pintar.
La mayoría de los adultos no solo olvida esta posición ante la vida, sino que la ve peligrosa cuando la observa en sus hijos e hijas. Como si lo  maduro fascinarse por un coche potente o por un reloj caro... o cosas así. Esta confusión nos cuesta la cultura entera cada día. Cuando entendamos mayoritariamente que la imaginación no es un adorno propio de la infancia, sino una necesidad -como lo es la respiración- entonces tendremos una sociedad menos cruel, ocupada en valores más prometedores que los actuales. Cuando comprendamos mayoritariamente que somos de donde venimos, y que no vamos nunca a llegar más allá de nuestro origen, entonces tendremos una sociedad madura y acogedora, una sociedad para la que cultivar la infancia de sus hijas e hijos será una tarea verdaderamente importante.


Flujos y corrientes


Por debajo de la capa superficial de los días, se desliza un mundo único, mucho mayor que aquello que puede caber en la imagen de las apariencias.  En esta oscuridad luminosa es donde todas las personas enraizamos, allí está lo invariable, lo que nos une. Allí hemos de ir a buscarlo y a encontrarnos.

Los mejores vehículos para este ejercicio son siempre los más sencillos: aquel medio, esa técnica, cualquier técnica que pueda adaptarse al estado de nuestra alma, cada vez: con eficacia cada vez, de forma distinta cada vez. De una vez, cada vez. Desde la sencillez hacia la complejidad o desde la complejidad -destilando estorbos- hacia la sencillez.


Cada persona sigue su propia aventura, siguiendo el hilo que captura con espontaneidad. A veces haciendo preguntas y otras no. A veces solo abandonándose en el flujo placentero del hacer. Suspendiendo el juicio durante unas horas. Abandonándose durante un tiempo a una libertad en la que nadie nos reclama nada. Nuestra intimidad mas amable nos acoge y desde allí afloran las representaciones que nos regala el alma: lo más vivo en nosotras.




Una historia de amor que empieza con el galanteo entre los amantes. Ella acompañada por su hermana vigilante. Tres flores, tres personas. Y un perro que a medias fuera, a medias dentro de la escena, nos mira y parece guiñarnos un ojo. La historia de Patric, Patricia y Lecia viene dando vueltas y con cada giro su argumento toma forma.

La Primavera cede su protagonismo a Mercurio, y en lugar de situarse en un bosque, están en  lo que parece una corriente de agua, bajo un techo de agua. Una corriente semi-helada sobre la que bailan las Tres Gracias, las gracias del hechizo, la alegría y la belleza. Mercurio (Hermes) parece usar su caduceo para comprobar las características de ese particular techo sobre sus cabezas, buscando quizá la puerta o quizá la trampa. Otros tres hombres aparecen en la escena, en las aguas. Mientras un cuarto está entre aquí y allá. Parece venir de una fiesta que ha durado días (en la que fotografió a otros dos hombres). A las Tres Gracias les gusta la fiesta y no se pierde una.

Tres Gracias, tres flores, personajes que se alojan en el quicio de la imagen, allí donde la imagen se sujeta, allí donde la imagen deja de serlo)...


   Hay algo de fiesta aquí también: en un Mandala enorme que va apareciendo en la esquina del taller
Varias personas trabajan en él de forma libre e independiente. A veces coinciden y están juntas, pero muchas otras veces no, así que estamos seguras de que es el mismo Mandala quien va dictándoles sus propias instrucciones.

Mientras todo esto sucede, parece que no pasa nada. Parece que los días siguen adelante, como si fueran grandes bolas de sal cayendo por las laderas del tiempo. Nada de eso. Contrariamente a lo que a nuestra educación le gustaría que creyésemos, nos damos cuenta de que la realidad es mucho más extensa. Y el tiempo es una maraña compleja y sin rutinas, una montaña agujereada llena de cuevas y galerías comunicantes.

Ponte a dibujar. Coge unos colores y deja que te lleven. Busca imágenes. Recorta fotos. Viaja hasta el mundo real.


¿Donde está el verdadero poder? El poder está en la ciudadanía, en cada una de nosotras.








Bastones de mando: la representación del poder. Pero ¿qué es el poder?

(Algunos ejemplos de bastones de mando en los que nos hemos inspirado: tradicionales, rituales, decorativos, artísticos...)















El bastón de mando, el cetro, el bastón ritual... parece ser uno de los símbolos más antiguos asociados a la ostentación de autoridad y poder.  Los encontramos en casi todas las sociedades humanas y su posesión indica una posición de influencia, mando, preponderancia.  Esta posición podía estar asociada a cuestiones de liderazgo dentro del grupo, asuntos relacionados con la sabiduría para la curación de enfermedades y dolencias, ideas religiosas o/y visionarias.
En el País Vasco tenemos la Makila, un bastón que se entrega en la ceremonia de nombramiento de lehendakari, de los diputados generales y de los alcaldes, como símbolo de poder político.



En nuestra opinión, el bastón de mando, tiene una dimensión por descubrir, por desarrollar.

El poder es asociado general y tristemente a ideas de dominación, pero en sí mismo no significa valores negativos: potencia, vigor, energía empuje... ideas que nada tienen que ver con el sometimiento de nuestros semejantes, nada que ver con el abuso, la opresión, el autoritarismo y el sometimiento. La persona poderosa no se aúpa sobre el sufrimiento ajeno, ni sobre su trabajo. La persona poderosa confía en sí misma y en los demás, pone por delante su energía y su fuerza para que otras personas puedan avanzar con ella. Las personas poderosas no tienen miedo a compartir, no temen perder privilegios y pueden renunciar a ellas.  Las personas poderosas aman la libertad, la suya propia y la de sus semejantes.





Nosotras hemos querido liberar esta interpretación del poder Un poder que está en cada una de nosotras, personas ciudadanas, en nuestra voluntad por una vida siempre mejorable, en nuestro esfuerzo cotidiano.  Hemos liberado al verdadero PODER y lo hemos conjurado en estos siete bastones rituales que hemos confeccionado en el TAZ. Después laZubería se ha encargado de llevarlos a las fiestas de Ollargan como regalo para la celebración.






¡ El poder está en ti !  ¡Acéptalo !  ¡Hazle caso ! ¡Hazte responsable de él! Nadie puede sustituirte:
¡ Toma el poder!

Reivindica el poder como tu derecho legítimo a defender lo que quieres y a aquellas personas a quienes quieres; el poder como responsabilidad sobre el amor que nos defiende de la crueldad. Reivindica el poder de decidir sobre tu circunstancia más inmediata, elegir cómo mejorar tu barrio, el poder para trabajar codo a codo con tu vecindario. Toma el poder: toma el mando de tu vida para ser cada día más feliz, para alejarte y dejar atrás a quienes te causan dolor, a las personas tóxicas. Toma el mando, saca a pasear tu poderío, tu energía y date permiso para disfrutar de la vida sin miedo. Eres capaz, no lo dudes ¡PUEDES! Puedes permitirte sentir la alegría de vivir aún en medio de las dificultades, autorizate a sentirte bien, aunque pases por un mal momento. No se trata de conformarnos, sino de sentirnos poderosas mientras mejoramos nuestras vidas, sentir que valemos, que nosotras manejamos nuestra vida y disfrutar de cada minuto de ello con dignidad, con orgullo. Sintamos nuestro vigor, nuestro empuje, nuestro poder.






















¡ El poder está en ti !  ¡Acéptalo !  ¡Hazle caso ! ¡Hazte responsable de él! Nadie puede sustituirte:
¡ Toma el poder!