Los textos

Los textos que acompañan a las imágenes son también originales de sus autores o han sido elaborados en el Taller.
Sus nombres propios solo aparecerán si así lo deciden.
Tú también puedes participar en nuestro Taller escribiendo un comentario siempre que quieras.


lunes

"CONECTIVIDAD" Makhoudia

Exposición de algunos trabajos de Makhoudia en el Centro Socicultural Abusu (Bilbao)






Inspiradas en los propios dibujos de Makhoudia, hemos tendido una breve red de hilos conectados. Para Makhoudia la conexión es muy importante y lo podemos ver en todos sus dibujos: teje redes por las que circulan personas, vehículos, caminos que conectan casas, escaleras que conectan pisos.. Hace tiempo que Makhoudia comenzó a dibujar con nosotras. Comenzó construyendo hoteles para albergar a muchas personas. Dibujaba también mezquitas. Después mezquitas que parecían hoteles y hoteles con forma de mezquita. Después los hoteles fueron creciendo y se convirtieron en poblaciones y ciudades. Makhoudia es muridí, una orden islámica sufí. para quienes el amor y la buena convivencia con todos los semejantes es el pilar básico de la vida.


La conectividad es la facultad, la capacidad, para poder ser conectada o conectar con otra persona y/o con un contexto. Esta característica imprescindible para una vida social de calidad, está representada en todos los dibujos de Makhoudia llegando a ser su tema fundamental. Los lugares de habitación están conectados y las personas aparecen con frecuencia reunidas en grupos pequeños, pacíficamente alrededor de una mesa.





Los vehículos circulan también por los caminos que dibujan estas conexiones, redibujando otra dimensión metafórica: los camiones transportan mercancías de un lugar a otro estableciendo conexiones económicas, intercambios de mercancías. Los automóviles retrazan y repasan una y otra vez la idea de circulación conectora, pasando entre las casas de distintas características, por caminos y carreteras de distintas características.



Construcciones tradicionales propias de un entorno rural, conviven conectadas  con grandes construcciones verticales que nos hablan de grandes ciudades. Quizá metáfora también temporal de una conexión entre pasado y presente.





La Naturaleza está presente con una discreta constancia, acompañando este deleite conectivo a los lados de los caminos, entre los edificios, entre las casas. La Naturaleza necesaria para ese fluir de conexiones,  se hace presente a veces en  grandes árboles, en pequeñas plantas y en flores delicadas y diminutas.






Makhoudia dibuja directamente desde su imaginación conectando con aquello que le importa, le interesa y le gusta. Su estilo de dibujo no tiene ningún prejuicio en cuanto a la forma de representación, por eso sus dibujos a menudo parecen casi abstractos, composiciones puramente geométricas. Gran parte del valor expresivo de sus creaciones se debe a la espontaneidad de quien no está en deuda con el arte académico.




miércoles

Recoger las huellas







Culminamos nuestra aproximación al grabado con la visita a La Taller.

 
Durante dos horas maravillosas Maite Martinez de Arenaza nos guió por la experiencia del grabado (aquí la podréis ver en acción durante la visita de un grupo de LOS ESpcpieALISTAS)
Nos preparó todo lo necesario para disfrutar. Esto se parece un poco a los bautizos de buceo o paracaídas: la persona neófita acompañada estrechamente por alguien maestra en estos asuntos que la monitoriza constantemente, experimenta la acción, la actividad, y disfruta de ella a pesar de no haberlo hecho jamás antes. Así que podemos decir que tuvimos nuestro "bautismo de grabado".


 Para quienes no conozcan La Taller solo deciros que estáis tardando ya mucho en visitar este lugar. Un espacio exquisito, un trabajo exquisito.


Maite nos acogió con profesionalidad y amor. Todo estaba dispuesto para nosotras. Las mesas con los materiales perfectamente ordenados. Todo pensado en detalle para que nuestra experiencia fuera lo más completa posible.


Maite nos asistió en todo momento. Explicaba claramente cada paso: preparar la plancha de aluminio, lijar, pulir. cómo dibujar con el punzón, entintar, usar la tarlatana...



Hasta llegar al emocionante momento de levantar la manta para ver el efecto del tórculo en esa relación de proximidad entre la plancha dibujada, entintada y el papel Super Alfa. 



Estuvimos absortas, absorvidas en la experiencia. Maite no dejaba que nos perdiéramos y la atención sobre el hacer se mantenía gracias al propio proceso.



Cada cual según su forma de dibujar se fué familiarizando con la relación entre el buril y la plancha. Incisiones más intensas o más finas, zonas  rayadas, zonas texturadas...Cada una siguiendo el hilo de sus imágenes. Estos fueron los resultados, la primera punta seca de unas personas que nunca antes habían hecho nada parecido









La experiencia fue plena y clara, y nos dejó con ganas de mas. Así que repetiremos. 

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El impacto e la huella estampada nos trae ecos de una experiencia muy antigua, en la que comenzamos a reconocer en nuestras huellas algo de nosotras que no somos exactamente nosotras: nuestra huella, nuestro rastro, la evidencia de que la vida en nosotras produce una impronta.


 “Cueva de las manos” en la Patagonia 


Hasta ahora hemos estado jugando con muchas formas de recoger huellas en un papel. Hemos entintado superficies diversas y recogido esas marcas: hojas, cordones, telas... cualquier tipo de superficie que se prestara a ser entintada y de la que se pudiera retirar esa tinta en forma de huella sobre un papel, incluyendo burbujas...

No hay texto alternativo automático disponible.La imagen puede contener: comida e interior

También hemos jugado con las marcas hechas directamente sobre una superfície lisa entintada, recogiéndolas con un papel.

La imagen puede contener: una o varias personas

 Después nos iniciamos en el tallado de superficies blandas. Dibujamos sobre ellas formas, tallamos, eliminamos el material sobrante  entintando nuestros dibujos.

   

 Probamos el monotipo también sobre  plancha de gelatina. Esta técnica se llama hectografía.

La imagen puede contener: interior

Hemos combinado estas  formas de hacer y nos damos cuenta de que las posibilidades para crear imágenes son  casi infinitas.

No hay texto alternativo automático disponible.

Seguimos explorando formas en las que relacionarnos con nuestro imaginario, procesos que facilitan la experiencia de cristalización de lo que antes no tenía forma. Al operar con formas y colores frente a nuestros ojos, provocamos circunstancias propicias para que asuntos que nos inquietan (perturbaciones sin signo: ni positivas ni negativas, solamente barruntos, corrientes...) y que  permanecen ocultos a nuestra conciencia encuentren una forma concreta con la que nos podamos relacionar de otra manera.

lunes




Esta mañana he llegado al Taller y me ha parecido especialmente fotogénico.
No tengo mucho tiempo para preparar las cosas antes de que empiece a llegar todo el mundo, pero he sacado unas fotos de algunos rincones, del material que espera en las estanterías.
Hoy hace un día maravilloso: sol, calorcito. En el Taller siempre es un buen día, aunque lo tengamos malo. Intentamos que el malestar se disuelva, se pase, ocupe un lugar útil -a nuestro favor y si aún así hay que tener un mal día: también le daremos un lugar.


Las personas irán llegando, y al abrir la puerta les recibiremos con un franco Buenos Días 
Todo espera aquí para dar los Buenos Días: los materiales, el papel, los libros, las mesas... Y todo esto espera todo de estas personas: lo que quieran investigar, sus pruebas, sus descubrimientos, sus frustraciones. Esperamos sus imágenes y sus palabras si traen palabras con ellas. Esperamos la sorpresa y la incertidumbre, el miedo, el desconcierto... Detrás de nuestro saludo de cada mañana hay un espacio invisible capaz de acoger el buen tiempo y la tormenta, los días de zozobra, los días chistosos. Acogeremos los momentos más iluminados y los más oscuros.  Acogeremos emociones bondadosas, conmociones profundas y sutiles. Acogeremos la angustia y la celebración. Un cumpleaños, un luto, un novio nuevo, una emoción descubierta, algo que se ordena, algo que se desbarata, lo que naufraga, lo que flota. lo que cambia. lo que se siembra... Y de cada uno de estos maravillosos sucesos guardamos pequeños rastros en forma de dibujos, colores, formas... Pequeños rastros de maravilla.




martes

Las imágenes que creamos. El punto de partida.






Todas las imágenes que producimos, pero sobre todo todas las imágenes que producimos delante de nuestros ojos con nuestras propias manos, pueden tener efectos parecidos a las imágenes que habitan las galerías y los museos,  a las imágenes cinematográficas, a las imágenes literarias. Son los efectos comunes de todas las producciones imaginarias. Producciones imaginarias que se alojan en el caudal general de lo Universal Imaginario.
Hacemos interpretaciones basándonos en la impresión, en el efecto que estas imágenes causan en nosotras. Hacemos esto de la misma manera en el museo, en la galería o en el taller, viendo y comentando las obras propias y las de los demás.

Cualquier imagen, todas las imágenes están vinculadas a nuestros mitos particulares, a los mitos culturales de las sociedades en las que estamos sumergidas, y también están vinculadas a mitos y a figuras universales que se repiten y versionan en todas las culturas. Imágenes, mitos e ideas transculturales que también atraviesan el tiempo.
Nuestra relación con las imágenes es permanente y formativa, pero pocas veces prestamos atención al hecho de que nosotras somos sus autoras, incluso -y cotidiananmente- cuando nos comportamos como espectadoras  aparentemente pasivas.


Tanto el proceso de creación de imágenes, como los resultados finales (los objetos acabados) son momentos importantes en la creación.
Podemos distinguir entre la producción espontánea para nuestra satisfacción, para nuestro desarrollo personal, curiosidad, etc., y los procesos de los artistas profesionales que pueden estar también envueltos en cuestiones teóricas y -quizá se pueda decir: metalingüísticas- relacionadas con la contemporaneidad del arte.  Para Jung estas formas de creación espontánea tenía más que ver con lo que ´le llamaba "imaginación activa" y poco que ver con el trabajo de la persona artista profesional, si entendemos a esta como una profesional vinculada a las condiciones que el campo del arte presenta en un momento histórico concreto. (C.G. Jung: The Transcendent Function 1916; The Aims of Psychotherapy" 1931). Producir imágenes y conversar con ellas, conversar con las imágenes producidas en dibujos,  en mandalas,  en sueños, consituyó para Jung una forma de auto-análisis. Jung hacía esto siempre de forma dialéctica: conversando a su vez con otras personas, intercambiando opiniones y puntos de vista sobre la imágenes afloradas. Animaba a sus pacientes, colegas y amigos a hacer lo mismo, explorando en las imágenes y ocurrencias sus aspectos más subjetivos, más íntimos,  mas privados y particulares, al tiempo que estudiaba sus relaciones con su circunstancia cultural y con imágenes arquetipicas y universales.
Muchos artistas son también analistas de sus imágenes y exploradores de sus significados (mitos personales y universales...). Al dibujar, Jung experimentaba asuntos propios de la creación artística -igual que hacemos nosotras en cada jornada de nuestro taller- . De la misma forma, muchas artistas establecen ciertos procesos de auto-análisis cuando reflexionan sobre sus obras y sobre sus procesos de creación. Y de la misma manera, en nuestro taller procuramos las oportunidades para que esto pueda darse, sin sacrificar los aspectos ludicos y experimentales de nuestro hacer.

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Texto escrito a la luz de lecturas de las obras de Joy Schaverien 

lunes

Tiempo de tránsito


Las transiciones no son fáciles. Como en todos los cambios, necesitamos adaptarnos nuevamente a una nueva circunstancia. Estamos en este proceso constantemente, casi sin darnos cuenta: adaptándonos constantemente a situaciones novedosas, circunstancias cambiantes, personas nuevas...
Muchas veces, estos cambios se asocian a otros más físicos: cambios corporales, una medicación que nos acaban de recetar, cambios climatológicos...  A penas percibimos nuestra maravillosa capacidad para ir flexibilizando las herramientas imaginarias que tenemos ( -que somos) y acompasar nuestro bienestar al flujo cotidiano de los cambios.

                                      

La primavera es un tiempo de tránsito especialmente virulento. Durante este periodo nos conviene contactar con asuntos que nos hagan sentirnos un poco seguras entre tanto movimiento. Algo así como "hacer pié" cuando nadamos en el mar, saber que el fondo está ahí, cerca está nuestro apoyo. Este apoyo, esta confianza nos la proporcionan las cuestiones inmanentes de nuestra vida: lo que no cambia, lo que siempre está ahí. Esas zonas de nosotras mismas en las que siempre podremos refugiarnos, lugares de seguridad valiosos, de los que siempre podremos echar mano. ¿ Donde podríamos encontrar representados en la cultura estos valores universales comunes e íntimos que a todas nos acompañan?


Nos encontramos con la baraja del tarot. Los llamados "arcanos mayores" nos ofrecen 22 figuras con las que poder identificar muchos de los arquetipos con los que podemos relacionarnos. Estas figuras son antiquísimas y portan consigo un crisol de ideas, culturas y filosofías. Jugamos a relacionarnos con las imágenes dándoles color mientras identificamos qué hay de nosotras en ellas y dónde podemos encontrar sus características en nosotras. Es un juego que nos ayuda a recordar aquello de inmanente que nos habita, aquello que somos y que nunca perderemos. Aquello confiable que acogemos y que nos acoge.  

Los tiempos de tránsito, los cambios, la inseguridad de lo ambiguo, la incertidumbre, lo desconocido... se convierte en una aventura  enriquecedora, si podemos estar confiadas y apoyarnos en nuestros mejores valores.




¿Donde tengo yo el amarillo? ¿De qué color es mi tobillo izquierdo?


Este es el sorprendente y maravilloso resultado del trabajo de M.M. jugando con los colores. Si nos permitimos cierta aleatoriedad, si nos permitimos la experimentación azarosa sobre el papel, podemos descubrir imágenes de nosotras mismas que desconocíamos por completo.
Esta mañana ha sido especialmente fructífera en ese sentido. M.M. parecía no poder salir de la trampa que son algunas ideas "yo no sé", "no tengo imaginación", "no se me ocurre nada...". Muchas veces no se nos ocurre nada. A los mejores artistas, a los más experimentados y prolíficos muchas veces no se les ocurre nada. ¿Qué hacer entonces? Bueno, se pueden hacer muchas cosas, por ejemplo tres: pasar de largo y esperar que llegue la ocurrencia (que puede no llegar nunca); sufrir mucho o jugar sin mayores pretensiones que dejarse sorprender por el azar.  
Para este juego M.M. cogió un papel en blanco en el que situamos aleatoriamente unos puntos de colores. Después se puso delante toda la caja de rotuladores (unos cuarenta colores) y un par de pautas (a veces una puede agradecer unas cuantas buenas pautas a las que agarrarse como Teseo al hilo de Ariadna, porque la invención a veces puede sentirse como ir de aventuras al laberinto del Minotauro...mejor sentir cierta seguridad). Estas pautas fueron: con una línea de cada color, rodear todos y cada uno de los puntos.  
De esta forma M.M. pasó un buen rato subsumida en el dibujo. Absorbida por el trazado. Absorta en los recorridos. Ocupada al ciento por cien en lo que ocurría entre la punta de fieltro del rotulador y la superficie del papel, entre su trazo actual y los anteriores. Y le gustó el resultado.

Después hicimos otro juego en el que participaron muchas personas que estaban en el TAZ en ese momento. Se trató de poner colores dentro de la silueta de un cuerpo humano (teníamos la silueta de un hombre y la silueta de una mujer). Cada participante tomó la silueta con la que se identificaba. El juego podía tener varias versiones. En la primera versión pensábamos de qué color teníamos las distintas partes de nuestro cuerpo que íbamos recorriendo gracias a la silueta. En la otra versión, sacábamos rotuladores al azar e imaginábamos en qué parte de nuestro cuerpo situaríamos ese color.


Mientras poníamos el color sobre el dibujo, tratábamos de prestar atención a la parte de nuestro cuerpo sobre la que estábamos "operando".
Los resultados han sido muy interesantes. Cada persona se ha relacionado con este juego de forma distinta y personal. Nuestra imaginación, nuestra psique ha tomado rumbos propios. Algunas personas se han dejado llevar sin más, por los colores. Otras personas se han encontrado señalando partes de su cuerpo de forma específica por motivos específicos.  Hay quien ha representado un mapa de sus padecimientos y celebraciones. Otras personas han traducido los colores en sensaciones de frio o calor sobre su cuerpo...
M.M. se ha sorprendido de sí misma, de su soltura y despreocupada deshinibición al jugar. Hemos mirado juntas el resultado. Por algún motivo algo en su trabajo ha traído hasta mi memoria los dibujos de Oskar Schlemer para el Ballet Triádico y los hemos visto juntas. Y hemos inventado: "¿Te imaginas que con este diseño tuyo pudiéramos hacer un traje, un mono completamente pegado el cuerpo con el que una bailarina pudiera bailar libremente?" .¿"Te imaginas que la bailarina vestida así, evolucionara y se moviera sobre una escenografía que también hubieras dibujado tú?"
A M.M. esta idea le ha encantado. El encantamiento característico del encuentro con lo maravilloso que nos habita y que muchas veces permanece en la oscuridad toda nuestra vida. "¡Quiero ese mono ya!" Exclama M.M. Quizá aún no se ha dado cuenta de que ya lo lleva puesto. ¿O quizá si?

Fenómenos maravillosos en el TAZ.